La Cochíchiris
[En Español ONLY]
Hay personas que llegan a nuestras vidas para hacernos mejores. O para darnos cuenta de que toca ser mejores. Y que mirar pa’ dentro puede tener cool factor.
Su nombre artístico es Mi Chayanne. Aunque me pelee porque preferiría ser Mi Ricky Martin. Un hombre guapo, alto y muy gracioso, que aparte de ser creador incansable de looks, tiene su propia forma de ver la vida.
Y su propio diccionario 👇
Cochíchiris
[Sustantivo]
Puertorriqueñismo que aplica a cualquier cosa u objeto, de manera cute; todo aquello que nos da antojo y no sabemos explicar con palabras exactas.
Por ejemplo: “Tráeme una chochíchiris cuando vayas al supermercado” o “En Puerto Rico la cochíchiris está mala”.
Nos conocimos hace 25 años en la Gran Vía de Madrid. Suena muy chic, sí, pero allí solo quedamos para ir a cenar al chino de la esquina con el grupo de amigos que teníamos en común. No diría que fue química a primera vista, sobre todo para él. Yo, ni corta ni perezosa y bien soltera, me dispuse inmediatamente a averiguar el estado civil de mi Chayanne.
—YO: Nene, ¿pero y esta clase de jevo importado? ¿Está soliao?
—EL PANA EN COMÚN: Baby, no te vistas que no vas. Va a otra iglesia y reza de rodillas.
—AMBOS: ¡Ay, qué terrible, qué terrible! 😭
Ese día, mi gaydar andaba con jetlag, así que lo dejamos así. Ni los tenis plateados de Prada acabados de comprar en París delataban sus preferencias. Yo había visto mundo y en mi Madrid, el destape se vivía en carne propia todos los días.
Ya en el chino de la esquina, el jevo importado hizo alarde de su talento histriónico no diagnosticado. Empezó a contar historias interesantes. La mitad eran embustes, la otra mitad verdades profundas.
Ese día supe que seríamos amigos.
Así llegamos hasta el teatro para ver la nueva peli argentina, Plata Quemada. Fue una noche muy europea, pero lo mejor para mí fue estar entre boricuas hablando 💩 y con comida china, porque era mi primera vez viviendo fuera de la isla.
Fast-forward ⏩
A mi regreso de Madrid, estuve en Puerto Rico dos años y medio. Claro que pronto descubriría que a mis 23 años, un año sabático era justo y necesario. Así que me fui a vivir a Buenos Aires. En este ir y venir, mi Chayanne ya se había convertido en mi amigo y yo en su clienta, como suele llamar a sus amigas que conoció haciéndoles el pelo, por espacio de 20 años. Claro que todas juramos que somos sus amiguísimas desde el día uno…
Él vivía en PeeRre durante esos años, así que siempre nos veíamos en el biuti o en Red o en la San Sebastián. Hasta pasamos varias despedidas de años juntos.
Cabe mencionar que, aunque nuestras conversaciones siempre fueron divertidas y constructivas, pasábamos bastantes horas “pelando” a la gente. Sobre todo, a los famosos que ni conocíamos. ¿Qué si Dayanara es mejor que JLo para Marc Anthony, o que Ednita y Yolandita debieron hacer crossover, o simplemente, qué será de la vida de Marilyn Pupo? Cada encuentro siempre traía pavera garantizada.
De sus años en Bamboo Salon nació la cochíchiris. Mi introducción al término sucedió una tarde cualquiera, cuando me dispuse a preguntar la pregunta que todo estilista añora escuchar al mediodía: “Quién quiere algo de Pure & Natural? Tan Mari Chochi yo siempre trending…
—”Un veggie para mí con queso y chips de yautía”, dijo el más O.G.
—”A mí tráeme un wrap de pollo en tortilla de espinaca”, respondió la menos lista.
—¿Y tú, Papito lindo, qué quieres?
—¡Y no seeeeeeeee! ¿Una cochíchiris?
—YO: 🤯
Regresé con un jugo verde y mi amigo fue feliz por siempre.
Éramos dos viejas sin tabaco pero con mucho material. Sin joder, este hombre tiene una creatividad que ya quisieran muchos. Una noche pasó lo que todo boricua universitario teme: me lo encontré en Cuquis comprando empanadillas de pizza a eso de las 2 de la mañana. Una escena para nada fuera de lo normal, pero es que esa misma noche todo cambió.
—”Sea la madre de la isla”, me confesó.
—”Nene, no me digas NA-DA que ando igual”, dije.
—”Yo me quiero largar ya. Me acaban de botar como bolsa de Atlantic por estar repartiendo flyers de otro party en el party”, confesó.
—”Pero 👏 tú 👏 me 👏 quieres 👏 volver 👏 loca 👏 a 👏 mí 👏”, respondí.
—”Me voy pa’ Mayami que me las pelo”.
Mi Chayanne estaba decidido.
A los seis meses de haber aterrizado en la tierra prometida, llegué yo. No fue planificado, pero definitivamente, me alegro porque la ciudad que ya progresó fue quien dio espacio para que nuestra linda amistad creciera cual bromelia-en-patio de una casa terrera en Fajardo 🪻.
Yo andaba más feliz que un perrito con dos rabitos porque una de las personas que más me hacía reír en el mundo ahora sería mi vecino. Nunca olvidaré mis citas en su biuti en Downtown. Ni cómo descubrimos la Escova Progresiva juntos. O cómo evolucionamos como seres humanos hasta dar paso a la queratina (aka la Keri, como le decimos de cariño) en nuestras vidas y pelos tropicales. También atesoro las peleas con su entonces roommate por quién sacaba a Punky a pasear, quien dicho sea de paso, no era perra aunque todos nos referíamos a ella con el pronombre ella. Resulta que Punky siempre fue perro.
Punky era gay 🏳️🌈.
Tampoco olvidaré la tarde que recibí una llamada de vida o muerte de mi Chayanne:
—”Nena, corre para la bolera de Lincoln Road rush”
—”¿Estás bien, muyayo?
—”Estoy BIEN fierce. Arranca pa’ca que están JLo con Maramtoni aquí conmigo”
—”¡OMGá!, dije inocentemente y comiéndome el cuento, again.
—”Yo sé que tú piensas que soy un embustero, pero te lo juro por Punky”.
De más está decirles que JLo NO estaba en la bolera con Maramtoni. Y que a pesar de que este ser humano que tanto amo fue quien escribió el cuento del lobo feroz, no le teme a la posibilidad de que nadie le crea cuando en verdad necesite ayuda.
Mi amigo mete más paquetes al día que UPS y FeDex juntos.
Pero son embustes inofensivos, conste. Y casi siempre involucran a JLo o a algún personaje ochentoso de la televisión puertorriqueña. Con los años he desarrollado la capacidad de pensar como él. Es la única manera de anticipar el embuste y esclarecer el caso, como Pedro Zervigón.
En su época de freelance, un día decidió venir a mi casa para un wine and cheese. Claro que llegó con botella en mano y DVD del especial de Madonna. Tres botellas más tarde, le dio PLAY ▶️ a lo que la audiencia asumió que sería una especie de fondo musical a nuestra tertulia. Pero no. Para este hombre, Madonna es Dios. ¿O Dios es Madonna?
Mi Chayanne y yo nunca pelábamos.
Pero… Al minuto 3 se me ocurrió la brillante idea de decir:
—”A mí me gusta Madonna, pero siento que no es para tanto. O sea, ¿qué hace Madonna por el mundo?”
A lo que mi amigo indignado ripostó con un:
—”¿Y tu madre, qué hace por el mundo?”
Su elocuente roommate salió a mi defensa con un:
—”Aparte tiene tremendo frizz en ese pelo”
MI Chayanne, mano en la cintura, se paró frente al televisor y le dio pausa al DVD.
—Les voy a decir una cosa. Ustedes no respetan. ¡El que habla de Madonna, habla de Dios! ¡Y el que habla de Dios, habla de la madre que lo parió!
Obviamente, esta frase ha sido motivo de burla por los pasados 20 años. Pero es tal vez el speech que mejor describe la lealtad del corazón de mi amigo.



El Cuento Largo Corto...
Con el pasar de los años, mi Chayanne y yo también descubrimos que somos los viajeros perfectos. Hemos visitado muchos países juntos (y los que nos faltan) y seguimos siendo amigos. Eso suena sencillito, pero no lo es. Viajar con gente es lo último. Puede romper relaciones. En mi diccionario, puedo contar con los dedos de una mano la gente con la que me la tiro a donde sea, sin pensarlo. Y mi Chayanne entra, sin duda razonable, en mi Top 3.
Hace más o menos 10 años decidimos hacer nuestro primer viaje gay. Yo soy straight, pero para los efectos y gracias a 15 días de convivencia en la selva, determinamos que en esta relación, yo soy lesbiana. Ahora tratamos de hacer un viaje gay al año. Y aunque su filosofía de vida incluya que cancelar planes last minute está de moda, cuando yo digo “vamos”, mi amigo ya está en la fila del TSA. Conste que entre relajo y relajo, este hombre también es de los que dice “cuándo y dónde es que es” cuando hay que ayudar. El que llega con bolsas de ropa y zapatos para repartir en la calle y no lo cuenta.
Bueno, en lo que planificamos el próximo destino, decidí escribir sobre él por una sencilla razón: está de cumpleaños. Y para mí, el día en que la gente que más queremos nace es el más importante porque nos hace recordar que nuestras vidas sin ellos serían menos divertidas, con menos embustes y sin cool factor.
Mi Chayanne es sumamente importante para mí. Así que hice una lista de las enseñanzas de vida que este ser tan sabio (y a veces embustero inofensivo) me ha regalado en estos 25 años de amistad y complicidad (que si las calles de Mayami hablaraaaaaannnn 😇 o si los audios fuesen públicoooooooosss…):
La mejor manera de evitar un chisme innecesario es tirarse un “Ay, no peles” cuando la otra persona está a punto de contarte algo que no debería estar echando pa’lante.
Besar árboles es demasiado lindo. Y las tortugas son sabias. Y los embustes valen la pena si haces a alguien mearse de la risa.
Maramtoni y Dayanara siempre ocuparán un espacio importante en el corazón de los boricuas.
Cuando decidas publicar tu primer libro, no olvides mandarle una copia a mi Chayanne. Aunque no le guste NO ser el Ricky Martin de mi historia, me ha hecho más promoción que KQ105 a Ednita Nazario.
El buen sentido del humor requiere una agilidad mental de admirar. Los humildes muchas veces son los más inteligentes.
Si vas a hablar mal de Madonna, mírate en un espejo primero. Truth be told, tu frizz siempre será peor que el suyo.
Un viaje gay al año no hace daño. In fact, es lo mejor que he hecho con mi tiempo libre.
Cancelar está de moda. Y es mucho más gratificante que ir sin ganas.
La fama va y viene, pero los amigos capaces de leernos las mentes, de terminarnos las oraciones y de saber qué carajo significa “tráeme un chochíchiris” hay que atesorarlos.
Donde sientas que eres mejor persona, ahí es. Quédate con la gente que te hacen sentir que te comiste un pote entero de Flinstones.
Feliz cumpleaños, amigo de tantos chilinguis, pelambreras y cochíchiris…
Te la dedico:
Faster than the speeding light, she's flying
Trying to remember where it all began
She's got herself a little piece of Heaven
Waiting for the time when Earth shall be as one
And I feel like I just got home
And I feel
And I feel like I just got home
And I feel
Quicker than a ray of light
¿Seguimo'✊?
Mucho love,






A lagrima y moco!!!
Q belleza!!
Prohibido olvidar a la cochichiris🙏🏽😘😍🍾
Aaaaan SHE'S BACK! Extrañaba esa voz única, que nos pone a pensar y, sobre todo, a sentir, con su humor único. Esa amistad es un tesoro y le has hecho un precioso homenaje.