Ego desinflado
Tips para re inflarlo sin morir (ni matar) en el intento.
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“Tú lo que tienes es el ego desinflado”, me dijo Mayra, una de mis brujitas, en una sesión. ¿Y qué carajo quiere decir eso 🤯?, pensé pa’dentro (porque los mensajes de los ángeles se respetan).
Justo terminaba un contrato con uno de los clientes más emocionantes y desgastantes que he tenido. De esos proyectos que le metes con todo: alma, cuerpo tropical y corazón, y te dan tanta satisfacción y estrés que al final quieres pagarles tú a ellos porque se acabe la cosa.
Esto lo digo siempre con agradecimiento, conste. Porque luego de dejar Corporate America uno aprende a apreciar la libertad que ser tu propia jefa trae consigo; muchas veces como en Airplane Mode. Pero igual llega. Y se agradece.
A mí que me den libertad de desayuno, almuerzo y comida.
Pues nada, que ahora tocaba re inflar el ego. Ese fiel compañero del burnout. El que no te suelta ni en las cuestas cuando estás en todas. Cuando te sientes poderosa, importante, regia. El mismo que le encanta disfrazarse de éxito. Y confunde con cojones. ¡Y con ovarios ni se diga!
¿Pero, cómo se infla un ego? Si tener mucho ego es malo…
No suelo cuestionar a mis angelitos ni sus mensajes. Mucho menos a la mensajera. Entonces hice lo que mejor sé hacer: darle mil vueltas al asunto.
Así más o menos quedó la cosa, o sea, el diálogo interno:
EGO: Nena, mete caña. Ya era hora de que me volvieras a invitar.
YO DESINFLADA: Never underestimate an unassuming person. No creerme mejor que nadie es un superpoder.
EGO: Ujum, ¿y cuántos trabajos te ha conseguido esa actitud pasiva?
YO REINFLANDO: Bueno, la bondad no se puede cuantificar.
EGO: ¿La bondad? Esto no tiene que ver con ser buena o mala. Tiene que ver con creértela. No que estabas en tu wisdom era?
YO ANNOYED: Nene, relájate y coopera. Yo sé que eres importante y existes para que no me cojan de pendeja en cada esquina. Pero no me caes muy bien y lo sabes. Te conozco y sé por dónde vienes. Y no me vas a vender cuentos.
EGO: Por no usarme más es que has dejado que algunos se crean historias que no tienen nada que ver con quien eres de verdad. Como te pasó con el dichoso gift bag y tus libros. Te tardaste 15 años en enterarte de que todos pensaron que fue tu idea, tan egocéntrica tú, y no la idea de la Bruja del 71 tan HP haciéndote la camita siempre.
YO EMPINGÁ: ¡Mira, ni me lo recueeeerdeeeeessssss! Para mí, quedarme calladita fue el acto de valentía más grande que he hecho. Y me importa tres carajos quien se crea esa historia. Al final, yo sé mi verdad. Como dice Ros: ¡HE DICHO!
EGO: Pues toma tu yuca.
YO: Así no vamos pa’ ningún lao. Ubícate si quieres que te vuelva a invitar (y a inflar).
EGO:
Fuera de joda, estos board meetings pasan en mi cabeza más o menos una vez por semana. Quizás estoy más tostá de lo que pensaba. Quizás las hormonas en verdad son ego disfrazadas de midlife. Quizás el mensaje de Mayra no era lo que pensé y* mi ego lo que necesitaba no era un paseo, sino devolverme esa confianza (a veces extrema) que siempre tuve en mí misma.
Claro que todo cambia cuando veo cómo el ego funciona en los demás. El 90 por ciento de lo que veo me da náuseas. Por eso tengo al pobre metido en la caja de los salvavidas desinflados.
Una de mis imperfecciones más notables es ser hiperconsciente de mis alrededores. Me duele el dolor ajeno, especialmente de la gente que es más fácil de ignorar, del prójimo, de las cosas simples que para mucha gente no son importantes. También de la maldad. No suelo reconocerla a simple vista, como dice mi amigo Ego. Pero una vez la veo, no se me escapa una.
Y aunque suelo ser más compasiva con los demás que conmigo misma, cada vez tengo menos fucks to give cuando el ego (el malo) entra en escena.
Por eso les preparé esta lista de los tres tipos de personas que me ponen mala de los nervios y desinflan mi ego. Y por qué.
La gente que se queja por todo. Si les va bien, les da miedo. Si les va mal, las cosas están malas. Si no pasa nada, se mueren del aburrimiento.
Los que prefieren tener la razón que ser felices. UFF! De estos puedo hacer cuento aparte. Son esa gente que no importa cuánto daño se hagan a ellos mismos, agarran esa supuesta verdad cual hueso de perro esmayao.
Judgy comemierdas con delirios de grandeza (aka overstimulated egos).
El Cuento Largo Corto...
No puedo decir que escribir sobre mi lucha con el ego me haya dado más claridad. Usualmente, sí sucede cuando escribo. Pero en este caso, me temo que esto se maneja one ego trip at a time 🙄.
Lo que sí sé con seguridad es que Mayra tenía razón. Un ego desinflado no es saludable. Olvidar todo lo que soy y he logrado por no incomodar a quienes prefieren pensar que pusiste tu libro en el gift bag como autopromoción no puede ser bueno.
Mientras negocio con mi amigo Ego y trato de comprenderlo mejor, prefiero ver estos board meetings como una oportunidad. Nada más gratificante para un ego desinflado que encontrar la excusa perfecta para aplicar compasión radical.
Eso sí, que nadie confunda mi humildad con falta de awareness. Que como me decía una buena amiga, soy una avioneta capaz de volar con los motores apagados.
¿Seguimo'✊?
Mucho Love,
Cristy





Tus "motores apagados", ¡nunca! Tu energía (positiva y refrescante) siempre ON. Por eso siempre vuelas por lo alto.
Como disfrute leerte!