La Bisabuela
Nada como un análisis ancestral para bajar los niveles de cortisol. (Encontrar responsables siempre ayuda.)
Recientemente, me ha dado con mirar pa’trás⏮. Algo que parecería simple, pero que para alguien con Positivismus Extremus, insensatez de la juventud (aún en la midlife💀) y falta de discernimiento, representa un esfuerzo olímpico.
Algunos aseguran que si no se encuentra un motivo, una razón, se encuentra una excusa. Como cuando dijeron “excuseras al agua🏊🏻♀️” yo ya estaba con el blower hecho y las uñas set💅, pues a buscar el dichoso motivo se ha dicho.
Siempre he pensado que echando a perder sí que se aprende (a veces). Mirando pa’trás también. Al menos eso estoy aprendiendo luego de tantas echadas a perder. El caso es que comencé mi búsqueda de la verdad, de la razón y el motivo hace unos meses y lo que he descubierto está 😳.
¡Manda ovarios!
Vamos deconstruyendo este reguero des-pa-ci-to. Comencemos por el bloqueo creativo. Ha estado tan y tan y tan cabrón que ni 1,200 horas de entrenamiento para aprender a mover la kundalini 🧘🏻♀️en la dirección correcta pudieron salvarme del acabose de estos últimos cinco años.
Cuando la energía se estanca es casi tan scary como la vez que llegué a casa de mami a pasar el wikén y presentarle a mi noviecito, y me recibió con un: “Hija, siéntate ahí. Te presento al señor Rivera. Vino a venderme la lápida y el lote del cementerio”.
Tétrica la cosa🕳.
Para poder comprender cómo es que mis ganas de escribir se habían ido al carajo con pasaje one way, empecé por indagar sobre qué carajo habría pasado con mis antepasadas para que yo a veces sienta que cargo con el peso de todo Cayey. Con el ñeñeñé, descubrí que el trauma generacional sí se puede procesar y hasta soltar 🤯.
Blame it On La Bisabuela
Se llama Sotera. Y fue una mujer muy incomprendida. Nacida y criada en un campo del centro de la isla donde empalillar tabaco era la opción más divertida y razonable para ganarse la vida, en un Puerto Rico deprimido pero con la moral aún no tan distraída.
Como buena taína, mi bisabuela se limitó a seguir instrucciones y dejarse colonizar. Era sumisa por fuera pero fiera por dentro, eso sí. A veces incluso, al revés. Terminó casada a los 15 años muy a pesar de sus deseos. Cada una de sus cuatro pies y once pulgadas de estatura, cada hebra de su pelo negro azabache lacio e interminable representaría esa resiliencia boricua de la que tanto hablaron durante María 🙄.
En aquella época, el feminismo y la igualdad brillaban por su ausencia. Menos mal ahora la primera existe mientras la segunda sube y baja como la marea de “Andreeeeaaaa” (la de Bad Bunny). ¡Porque está el macho que hace orilla! La buena noticia es que, a su manera muy analfabeta, Sotera siempre lograba hacer más de lo que se esperaba de ella. Obedecía hasta para parir y superar la muerte de su hijo mayor, Jerónimo.
Ella no quería que nadie le dijera lo que tenía que hacer, como dice mi amiga Raquel. Claro que esto era un sueño más que otra cosa. Nunca logró vivir plena ni en libertad. Ni aprender a leer ni escribir. Para ser empresaria del tabaco, de la tiendita de dulces, madre y esposa tampoco se requería demasiada educación, supongo.
Confieso que nunca supe mucho sobre mi bisabuela. Nunca la llegué a conocer en vida. Pero sí en muerte 😬.
Resulta que hace apenas unos meses, mientras me daba a la tarea de desencajar la kundalini, decidí cuestionar a mis antepasadas. Para mi sorpresa, Sotera estaba ready to talk. Y no podía callarse. O al menos eso me cuenta la médium que logró ganarse su confianza.
De lo poco que siempre escuchaba sobre ella, era que fue dura. Por alguna extraña razón, todas las mujeres en mi familia (o sea, toda la familia porque del lado de mi mamá es puro matriarcado), habían decidido que Sotera fue tremenda cabrona. Déspota, agresiva, con un carácter que metía miedo, y hasta mala madre.
Lo interesante es que dependiendo a quién le preguntaras, el volumen de cabronería de mi bisabuela subía o bajaba radicalmente. Nunca desaparecía, eso sí. Como no tengo complejo de ingeniera de sonido, tal vez por eso dejé de preguntar demasiado sobre sus motivos, sus razones.
Prefiero no juzgar. Ni meterme con los muertos.
El Cuento Largo Corto...
Volviendo a la médium🧙♀️ pues comenzó por explicarme que mi estancamiento creativo no me pertenecía. Sino que, según ella, venía directamente de mi árbol genealógico. Que hasta este punto tenía mucho de genea y poco de lógico, TBH...
Al parecer, mi bisabuela siempre supo que su propósito en la vida era contar historias. Claro que siendo analfabeta estaba un chín complicada la cosa. (Como la vez que estaba hablando con el tipo del life insurance para convencerlo que soy inofensiva y me bajara la póliza, y me tropecé con la mesa del centro y casi me rompo la rodilla derecha🥴.) Así de complicadita.
Ya sabido el propósito de vida de Sotera, quedaba por esclarecer cuál era el motivo de su aparición. ¿Por qué ahora y por qué conmigo? Con tanta mujer que ha habido entremedio de mis peos existenciales y sus razones...
Según la médium, que ya para este entonces yo la veía mas bien extra large, Sotera necesitaba sanar su reputación a través de alguien que no la juzgara.
Reconozco que no sé si doy la talla, porque aunque nunca he creído en verdades absolutas, tampoco hice mucho hasta ahora por verdaderamente saber quién era la mamá de mi abuela y por qué se le endureció el corazón, alegadamente.
Me decía que escriba su historia y me pedía perdón porque ese dolor que tengo hace unos días en el brazo derecho fue la única manera que se le ocurrió de llamar mi atención para que buscara respuestas. O para que al menos cuestionara.
Anda. Pa’l. Sireteeeeeeeeeeeeee.
NOT-SO-FUN FACT: Cuando llegué a ver a mi amiga con poderes, llevaba casi un mes con un dolor que le ronca en el brazo derecho. Así que cuando Sotera confesó su travesura, no pude evitar el susto 💩.
Tal vez nunca sabré si el dolor de brazo es la excusa perfecta para el estancamiento creativo. O si la aparición de Sotera es la razón por la cual estoy escribiendo de nuevo. Ni si el motivo de la existencia (valga la redundancia) de esta newsletter es resolver traumas generacionales en mi familia ahora que ando la Wisdom Era. Pero de que mi bisabuela fue un mujerón, de esas de avanzada, no cabe duda razonable. Y tiene mi compromiso de que su tataranieta sabrá quién fue, con amor y admiración.
Porque mirar pa’trás para dar honor a quien honor merece, se siente mejor rico. Worst case scenario, es verdad que destranca kundalinis.
¿Seguimo’?
Mucho love ❣️
Cristy




La bisabuela que no se anda con cuentos para que se cuenten sus cuentos!!
¡Me encantó esto, Cristy! Leer sobre tu bisabuela me hizo pensar en mi abuela, pero también me reconocí a mí misma en ella.
Esta frase se me quedó: "Era sumisa por fuera pero fiera por dentro." Esa tensión entre lo que mostramos y lo que guardamos adentro.
Gracias por compartirla.